Este es un postre que en mi casa se ha comido toda la vida, recuerdo que mi madre hacía tocino de cielo todas las semanas y es que mi padre trabajaba en una bodega, allí usaban las claras para clarificar el vino y las yemas sobrantes las repartían entre sus trabajadores.
A consecuencia de esto las monjas de un convento de Jerez próximo a una bodega y que también se beneficiaban de estas yemas sobrantes elaboraron por primera vez esta receta, y supongo que el nombre se debe a su textura y al lugar donde nació porque mas celestial que un convento...
Ya se que la mayoría de los que me leen conocerán esta receta y que está en infinidad de blogs, pero comprenderán que siendo de Jerez esto no podía faltar en mi recetario. Además tuve muchas yemas sobrantes de unos cuantos de macaróns que hice para una boda y tenía que darles utilidad...
Ahí va la receta.